En Colombia, cerca del 33,6% de la población se encuentra en edad de menstruar, lo que representa una porción significativa de la fuerza laboral del país
. Algunos de sus efectos, como los cólicos intensos, dolor de cabeza y alteraciones emocionales, afectan a millones de personas cada mes, impactando directamente en su productividad. La medida aprobada por la Cámara de Representantes responde a la necesidad de ofrecer condiciones laborales más justas y adaptadas a la realidad de quienes experimentan estas situaciones.
El beneficio de la licencia menstrual no solo se limita a la salud física, sino que también ofrece ventajas emocionales y psicológicas, contribuyendo al bienestar general de las personas menstruantes. La posibilidad de atender sus necesidades durante el ciclo menstrual sin la presión de acudir a sus puestos de trabajo bajo condiciones adversas fortalecerá su bienestar general y mejorará la calidad de vida en el entorno laboral.
