a Plaza de Bolívar fue el lugar donde los tunjanos entregaron toneladas en ayudas humanitarias para la emergencia que presenta Mocoa.
Las donaciones que realizaron los tunjanos serán destinadas a las víctimas que dejó la avalancha presentada en el municipio de Mocoa capital de Putumayo, ocurrida el 31 de marzo en las horas de la noche.
Con alimentos no perecederos, ropa, zapatos, útiles escolares, elementos de aseo y juguetes para niños; los tunjanos mostraron su sensibilidad con las familias acechadas por la tragedia realizando una donación que peso aproximadamente 9.2 toneladas.
Luego de este desastre natural instituciones como la Alcaldía de Tunja, a través del Comité Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres (Cmgrd), grupo Scout, Cruz Roja, Policía Metropolitana y la Primera Brigada del Ejército Nacional, están dedicadas al apoyo de la comunidad afectada.
Por la magnitud de la emergencia, el Cmgrd invita a los colegios, universidades, instituciones públicas y privadas, y comunidad en general a que se acerquen a hacer sus donaciones el día domingo 9 de abril en el estadio La Independencia (entrada principal) y Plaza de Bolívar, a partir de las 3:00 de la tarde.
La capital del departamento de Putumayo fue testigo de cómo una inmensa masa de piedras, escombros y lodo se llevaba por delante a varios barrios en horas de la madrugada. Esto después de varios días de intensas lluvias que trajeron 600 milímetros de agua sobre la ciudad y sus alrededores. El alud arrasó con todo lo que encontró y después de unas horas el gobierno del presidente Juan Manuel Santos no dudó en declarar a la ciudad en estado de calamidad pública. Según las cifras oficiales más recientes, hasta este miércoles van 293 víctimas mortales, 332 personas heridas y 2.700 personas ubicadas en siete albergues de la capital putumayense.
Sin embargo, una de las pocas noticias positivas que arrojó la tragedia fue el caso del barrio El Carmen, que quedó en pie gracias a la conservación de un bosque primario compuesto principalmente por una especie de árbol llamada Chiparos (Zygia longifolia), pero en el que también hay especies de cedros, cachimbos, palo negros, chontas y hasta algunas ceibas que evitaron un desastre de mayores proporciones en el norte de la ciudad.
El bosque, de apenas tres hectáreas, se conserva desde la construcción del barrio, según recuerda Bertha Solarte, residente del lugar desde hace 22 años. Antes de la construcción del barrio, los pobladores disponían de seis hectáreas para construir, “pero quienes íbamos a vivir en el barrio decidimos conservar la mitad del terreno para la vegetación, esa misma que nos salvó la vida a la mayoría de residentes”. Por su parte, Grasse Vargas, otra residente de El Carmen, afirma que “el bosque impidió que la avalancha se llevara todo y a todos”, algo que fue confirmado por el ministro de Medio Ambiente, Luis Gilberto Murillo quien aseguró que “el barrio tiene una reserva de árboles y eso realmente evitó que la avalancha arrasara con él”.
En Colombia, si bien se están haciendo grandes avances en lo que respecta a combatir la deforestación, en lo concerniente a la conservación de bosques y ecosistemas vegetales en los cascos urbanos la situación no es tan clara. El año pasado a nivel nacional se reportaron 124.035 hectáreas perdidas de bosque natural según el Sistema de Monitoreo de Bosques y Carbono, si bien el anunció se tradujo en un 12% menos respecto al 2014, el 60% de la deforestación estuvo concentrada en 5 departamentos: Guaviare, Meta Antioquia, Caquetá y Putumayo, epicentro de la reciente tragedia.
Un tecnólogo forestal de la Corporación Autónoma Regional de la Amazonía (Corpoamazonía), que prefiere mantener su identidad en el anonimato, asegura “que este bosque primario fue primordial para que las pérdidas humanas y materiales no fueran mayores. El Chiparo logró, al ser sus raíces muy fuertes, no sucumbir al alud”, de hecho si se mira una de las fotos del sobrevuelo realizado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible estos fueron los únicos árboles que quedaron en pie.
