Con la presentación de la obra teatral ‘ArteSano de vida’, dedicada a mostrar la vida, muerte y resurrección de Jesús, carpintero de Nazareth, continúan las puestas en escena en el marco de la Semana Santa.
En el auditorio Eduardo Caballero Calderón se realizó la presentación de la obra ‘ArteSano de Vida’, un collage artístico en el que los asistentes pudieron entender y sobre todo vivir de otra manera, el significado de la Semana Santa.
La obra estuvo a cargo de Los Prismatónicos, un grupo de las artes escénicas que desde el año 2008 viene trabajando en el teatro de sala, el clown, la cuentería y la improvisación teatral, con el convencimiento de que es la mejor forma de generar cambios positivos en la sociedad, así lo indicó Ayerinne Morales, Co-directora de los Prismatónicos, quien además manifestó: “en esta obra participamos más de 10 artistas boyacenses con el deseo de mostrar a las personas, cómo la vida, muerte y resurrección de Jesucristo siguen haciendo eco en los corazones; a través de la música, el teatro y la danza quisimos dejar un mensaje”.Jesús salva, pero ¿quién es Jesús?
La mayoría de la gente sabe que Jesús fue un hombre que vivió en Israel aproximadamente hace 2000 años. Virtualmente cada una de las religiones en el mundo ve a Jesús como un buen maestro y/o profeta. Y mientras esas cosas son totalmente ciertas de Jesús, ellas no captan lo que Jesús es realmente, ni explican cómo o por qué Jesús salva. Jesús es Dios en forma humana (Juan 1:1, 14). Jesús siendo Dios, vino al mundo como un ser humano real (1 Juan 4:2). Dios tomó la forma de un ser humano en la persona de Jesús a fin de salvarnos. Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Por qué necesitamos ser salvados?
Jesús salva, pero ¿por qué necesitamos ser salvados?
La Biblia declara que cada ser humano que ha vivido, ha pecado (Eclesiastés 7:20; Romanos 3:23). Pecar, es hacer algo que en pensamiento, palabra u obra, contradice el perfecto y santo carácter de Dios. Por nuestro pecado, todos merecemos el juicio de Dios (Juan 3:18, 36). Dios es perfectamente justo, así que Él no puede permitir que el pecado y la maldad queden impunes. Puesto que Dios es eterno e infinito, y puesto que todo pecado es a última instancia contra Dios (Salmo 51:4), solo un castigo eterno e infinito es aplicable. La muerte eterna es el único castigo justo por el pecado. Es por esta razón que necesitamos ser salvados
