La realidad venezolana ha tocado muchas puertas a nivel mundial sin lograr avances para la mejora, desarrollo y calidad de vida de la población. Millones de personas viven en una cola que puede durar de 4 hasta 8 horas para obtener algunos de los productos de primera necesidad.
El pollo, la carne, el cerdo, queso, pan, jamón y embutidos son un lujo. Son demasiado caros para comerlos cada semana, y puedes tener la plata, pero no hay que comprar”, dijo Karolayn Gutérrez, madre de familia.
Gutiérrez resaltó que a sus niños debe enviarle cualquier cosa para comer en el colegio, ya que en las cafeterías las comidas son solo frituras y golosinas a precios muy elevados.
“A mi me da pena cuando salgo a calle a trabajar, porque hay días que no puedo echarme desodorante, o debo cepillarme los dientes con bicarbonato, no consigo ni pasta dental. Me siento muy raro y triste andar así”, confesó José Luis Chacón, taxista.
“Si haces la cola para el arroz, posiblemente cuando llegues ya no hay nada”, comentó una venezolana a Chido Noticias.
No hay diferencia si eres de tercera edad o una persona corriente, todos deben lidiar con este pan cada día. Desafortunadamente los famosos “bachaqueros” -personas u organizaciones informales que se dedican a comprar y revender a precios altos los productos- han cedido un poco el terreno por las acciones que ha tomado el Gobierno Nacional.
Sin embargo, en estados como Táchira y Zulia (occidente del país) por ser fronterizos con Colombia, la situación suele salirse de las manos, y descontroladamente los productos venezolanos son encontrados con mucha más facilidad en el territorio vecino, afirma Rául Huerfano, comerciante venezolano.
“Es común ver a la gente peleándose en la calle. El pueblo tiene hambre, quiere comer y así seas chavista u oposición, igual pasamos horas esperando en una cola por una harina pan, arroz o aceite”, señala Ines Castañeda (tercera edad)
